En este diario de viajes compartiré algunas de mis vivencias sobre los diferentes lugares en los que he vivido: Madrid, Londres, Montevideo, Harbin y ahora Moscú. Cuando hable de alguien no pondré su nombre, si alguna vez patino confío en que me disculpéis. En la medida de lo posible y de que me apetezca, trataré de que el título o algunas palabras de cada entrada estén relacionados con diversos aspectos musicales y contengan enlaces para que podáis escuchar canciones. Espero que os entretenga.
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MIA

No me refiero a la artista británica de origen tamil que puso música a la BSO de la película sobre el indio que ganó millones en un concurso televisivo, sino al acrónimo anglosajón que en español traducimos como "desaparecido en combate".

Varios pensaréis que podría ser uno de mis múltiples apelativos porque llevo muchas semanas sin dar señales de vida. Los menos sabéis algunos de los motivos, que os podré contar en vivo porque he dejado de ser un hijo de la Gran Bretaña.


Aprovecho para agradeceros las más de 5.000 visitas para leerme y quisiera que esta noticia aumentara la cifra. A partir de ahora, escribiré sobre experiencias que tuvieron lugar cuando residía en la isla, sucedieran allí o no.

España se mueve

A pesar de estar viviendo fuera me intereso bastante por los acontecimientos que están sucediendo en España durante las últimas semanas. El mismo día en el que mi edad se equiparó al número del mítico creador del Showtime baloncestístico en Madrid comenzó un movimiento reivindicativo del que todos habréis oído hablar y en el que algunos de mis amigos, sobre todo los más presentes en las redes sociales, estáis bastante involucrados.

Tuve la ocasión de visitar la ciudad antes de las últimas elecciones para asistir a un gran a la par que entrañable evento familiar y, como sentía curiosidad, me acerqué a Sol para ver cómo estaba montado todo aquéllo. Cuando llegué, a eso de las 22:30, me sorprendió gratamente encontrar a gente de muy diversa edad y condición, algunas familias con críos y todo. Al volver más tarde esa misma noche el panorama había variado ligeramente, como es lógico, pero no se produjo ningún sobresalto.


El 19 de junio me pasé a Trafalgar Square para asistir a una serie de conciertos gratuitos. Cuando terminaron y me iba a marchar escuché de lejos algo de jaleo y me imaginé que sería la delegación londinense de Spanish Revolution. Estuve un rato, escuché varios cánticos, me encontré a una amiga, me dieron algunos panfletos...


Con algunas revindicaciones estoy más de acuerdo que con otras, pero creo que personas de diferente tendencia política se pueden y deben poner de acuerdo en asuntos que interesan a todos, como una reforma de la Ley Electoral, la independencia real del poder judicial o el establecimiento de controles más firmes para regular tanto a los políticos como a las entidades financieras.

Teniendo en cuenta sus partes negativas, que las tiene, a todos con los que he tratado sobre el asunto les insisto en que me quedo con lo bueno del movimiento; esto es, que ha provocado que muchos se interesen por asuntos públicos que antes parecían no importarles. Ojalá entre todos desarrollemos iniciativas populares para que logremos vivir en una democracia más participativa y con una separación de poderes real. Algunos ya están en ello.

Azken guda dantza

El último día en Madrid también fue de aúpa. Como había vaciado mi habitación tuve que dormir en la que fue la estancia de la sueca y en una cama que estaba en el piso y era bastante chunga. Entre eso y los nervios amanecí a las 6:30 am, tras dormir poco más de cuatro horas. Tras un paseo, dos pises y escuchar algo de música decidí levantarme para recibir a una GRAN amiga del cole a la que echaré mucho de menos, que tuvo la gentileza de traerme ¡chocolate con churros!

Una vez desayunados fuimos a devolverle las llaves del piso y, en mi caso, a despedirme de otra gran amiga, cuyo gato cuidé durante Semana Santa y en ocasiones anteriores. Después nos acercamos al Clínico a por el Polo, regresamos a Donoso II para recoger unas cosas y me fui a ver a mi hermano y mi cuñada para despedirme y llevarles unos miguelitos que se habían olvidado en el coche cuando fuimos a recoger a su suegra.

Tras una amenísima charla me dirigí a la oficina del BBVA de mi banquero predilecto, que me debía entregar las libras que se supone me había cambiado. Sin embargo, mi gozo en un pozo, así que se las pasará a otro de nuestros amigos para que me las dé al cabo de los días cuando coincidamos en el SOS. Posteriormente, me pasé por Mirasierra para devolverle el saco de dormir al terror de Iecisa, vi a algunos de mis grandes amigos de Tecni y comí con mi exjefa y mi excompañera, todo esto en unas cuatro horas: menos mal que pillaba cerca.

Al acabar en Tres Olivos emprendí camino a Rodas para decidir qué me iba a llevar y colocar todas las pertenencias que había dejado empantanando mi cuarto. Mi hermano mediano aprovechó para venir con mi cuñada, mi sobrina y su suegra y despedirse de mí. Como tenía que pasar por el piso para ver el Schalke 04-Manchester Utd. y finiquitar Donoso II dejé a su suegra en su casa y me reuní con la chavalada en mi ya antiguo hogar. El asunto se prolongó con anécdotas, planes, fotos, besos, abrazos y parabienes muy emotivos. ¡Os echaré de menos!

De vuelta en Manhattan cené con mis padres, imprimí las tarjetas de embarque de Londres y Murcia y me puse en serio con el equipaje, controlando los pesos de los bultos con la balanza que se compró nuestra antigua compi de piso para no tener que pagar suplementos a los de EasyJet.

Una stanza vuota


Así estaba...


...y así quedó mi habitación de Donoso II tras realizar la mudanza; bueno, con el objeto de evitar que el nuevo inquilino no saliese corriendo la limpié un poco, porque tenía más mierda que un jamón, como no podía ser menos.

Para llevar todo a casa de mis padres alquilé por internet una furgoneta en Hertz por 72 €, que resultaron ser 92 € cuando le sumé un seguro de daños [incluía todo menos el techo (?)]. En el proceso conté con la ayuda inestimable de mi hermano mayor y un amigo del colegio: ¡muchas gracias a ambos! Entre los tres apañamos el asunto con relativa facilidad, aunque ubicar todo fue otro cantar: los que conozcáis el lugar entenderéis los motivos.

Después comida, ducha, Donoso II, devolver el vehículo a las 18:00 en Delicias, acompañar a mi hermano para recoger a su suegra en Méndez Álvaro, dejarla en Parque de las Avenidas, llevar a mi hermano a su casa, tratar de dejar el coche por Santa Cruz de Marcenado mientras escuchaba temazo tras temazo en la emisora Gestiona Radio (en el proceso vi a una amiga de mi DJ favorito, que también vive en Londres, aunque ella no se dio cuenta), aparcar por San Bernardo a tiempo para quedar a las 20:00 en la Plaza de las Comendadoras con mi anfitrión londinense y algunos de nuestros amigos en común, cañear sin alcohol y cenar con ellos, dejar el Polo en el Clínico... y acostarme más tarde de lo debido, como acostumbro y quiero cambiar. No está mal para el penúltimo día, en el que antes de comenzar la mudanza también me acerqué a Vallecas para recoger el portátil de mi madre, que estaba arreglando un amigo.